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La calma tiene método

Cuando los números se conocen a tiempo, llega la verdadera tranquilidad.

La calma tiene método · asefi® Contadores: un lago en calma con un camino de piedras

Se suele pensar que la tranquilidad llega cuando hay dinero. El INEGI hizo la pregunta en su encuesta de salud financiera más reciente, de 2023, y la respuesta sorprende: entre quienes sí tienen ahorros, solo 16 de cada 100 se sienten completamente tranquilos de que ese dinero les va a alcanzar.

Tener dinero guardado sí ayuda: entre quienes no tienen ahorros, las completamente tranquilas bajan a 6 de cada 100 personas. Pero ahorrar no es suficiente: aun con dinero guardado, 84 de cada 100 personas no se sienten completamente tranquilas.

Si tener dinero no basta, ¿qué más hace falta? Nuestra respuesta, después de veintinueve años de trabajar con dueños de negocio, cabe en una palabra:

Saber.

Saber cuáles son los números del negocio y, sobre todo, cuánto se va a pagar de impuestos antes de que llegue la fecha.

En esta lectura explicamos por qué saber da calma, con lo que han medido varios estudios sobre la tranquilidad y el estrés, y con lo que vemos todos los días con nuestros clientes en México.

¿Por qué saber da calma?

Porque lo que más estresa no es recibir una mala noticia. Es no saber si va a llegar. Lo han medido varios estudios fuera de México: en un laboratorio, en unas tiendas y en familias con deudas.

En un laboratorio de Londres, 45 personas jugaron un videojuego sencillo. En la pantalla aparecía una piedra y tenían que adivinar si debajo había una serpiente. Cada vez que salía una serpiente, recibían en la mano una descarga eléctrica dolorosa, ajustada a cada persona. Las probabilidades cambiaban durante el juego sin avisar: a ratos casi siempre había serpiente, a ratos casi nunca y a ratos era mitad y mitad. Los jugadores tenían que irse dando cuenta solos.

Mientras jugaban, los investigadores midieron su estrés de tres maneras: lo que cada persona decía sentir, el tamaño de su pupila y el sudor de su piel. El estrés más alto no llegó cuando estaban casi seguros de que saldría la serpiente. Llegó cuando no tenían idea de qué iba a salir, es decir, cuando las probabilidades parecían de mitad y mitad.

Estar casi seguro de que venía la descarga estresó menos que no saber si venía.

Lo mismo se midió en un lugar de trabajo. En la venta al público, los horarios suelen cambiar mucho de una semana a otra, y una de las cadenas de ropa más grandes de Estados Unidos probó qué pasaba si los volvía estables. Durante 35 semanas, en 19 de las 28 tiendas del estudio, casi todas elegidas al azar, hizo varios cambios. Entre ellos, cada empleado entraba y salía a la misma hora, tenía el mismo horario todas las semanas y podía intercambiar turnos con sus compañeros desde una aplicación. Las otras 9 tiendas sirvieron para comparar.

Con horarios estables, los empleados dijeron que dormían mejor: la calidad de su sueño mejoró entre 6 y 8%. Y a las tiendas también les fue mejor: vendieron 3.3% más y su personal fue 5.1% más productivo. La misma estabilidad le hizo bien a la gente y al negocio.

Además de no saber, hay otra cosa que pesa en la cabeza: los asuntos pendientes. En Singapur, una organización de beneficencia pagó parte de las deudas de familias de bajos ingresos, y unos investigadores siguieron a 196 de ellas. Todas recibieron montos parecidos, pero a unas el apoyo les liquidó varias deudas completas y a otras, menos.

Cada deuda que quedó liquidada bajó 11% la probabilidad de que esa familia mostrara ansiedad, y además mejoró su atención. En cambio, recibir más dinero, sin cerrar más deudas, no cambió la ansiedad.

Por eso decimos que la cabeza lleva dos cuentas: la del dinero que se debe y la de los asuntos que siguen abiertos. En este estudio, para la ansiedad pesaron más los pendientes en la mente.

En México, el INEGI midió lo que el estrés por dinero le hace al cuerpo: 35 de cada 100 adultos reportaron algún malestar físico a causa de su situación financiera, como dolor de cabeza, gastritis, colitis o cambios en la presión.

Y fuera de México se midió el lado contrario. En Estados Unidos, un estudio con casi 13 mil adultos mayores de 50 años encontró que quienes más ganaron en sensación de control sobre su vida durmieron mejor y tuvieron menos riesgo de morir en los cuatro años siguientes.

¿Qué tiene que ver con un negocio?

Mucho: un negocio lo dirige una persona, con esa misma cabeza. Y en las empresas que ordenan su información, se ha medido que el rendimiento en el trabajo es mayor.

En un experimento con fábricas textiles grandes en la India, a unas, elegidas al azar, una consultora les enseñó durante cinco meses a registrar a diario sus fallas y su inventario, y a revisar la producción en juntas diarias. Su productividad subió 17% el primer año.

Y en un estudio con 6,394 personas en Estados Unidos, la situación financiera de cada quien tuvo más que ver con cómo manejaba su dinero que con cuánto ganaba. Entre las habilidades que midieron están saber cuándo hace falta un consejo y saber dónde encontrarlo.

¿Qué vemos desde el despacho?

En nuestra experiencia, no importa si el negocio fabrica algo, vende combustibles, se dedica a los bienes raíces, a la salud o incluso a los alimentos. En todos hemos visto lo mismo: clientes que empiezan sin saber nada de contabilidad y que, con los meses, llegan tranquilos a la fecha de pagar sus impuestos.

Al principio no tienen noción de sus números: no saben bien cuánto considerar de ingresos ni de gastos, ni qué se puede deducir y qué no. Se los explicamos en la oficina, con paciencia, hasta que los entienden. Y cuando algo no está claro, nos preguntan antes de moverse. La asesoría continua y la personalización que llevamos a nuestros clientes hacen que ellos puedan tener más confianza y claridad en sus movimientos financieros y fiscales, mes a mes.

Lo que hacemos con ellos se parece mucho a lo que midieron esos estudios. Les quitamos incertidumbre: antes de la fecha ya saben, más o menos, cuánto les toca pagar, en lugar de enterarse ese mismo día. Y les ayudamos a cerrar pendientes, para que no se queden abiertos un papel, una duda o una declaración.

Estamos detrás de cada cliente para que se vuelva implacable con el control de sus números. Al final, claro, cada quien administra su negocio a su manera.

Con el tiempo se nota el cambio: hablan de sus números con soltura, hacen preguntas que antes no habrían sabido formular y se sienten seguros de su negocio.

En el despacho le llamamos conocimiento empírico: lo que se aprende haciendo, mes con mes, con los números propios. Es el conocimiento que más vale, porque no se queda en un reporte: se queda en la cabeza del dueño, y con él decide. Es la sensación de control de la que hablan los estudios, vista de cerca.

Quien contrata a un contador suele querer dejar de pensar en sus números. Lo que vemos es que la mejor manera de dejar de preocuparse por ellos es entenderlos: lo que ya se sabe deja de dar vueltas en la cabeza.

Y quien entiende sus números decide mejor: si contrata, si invierte, si espera seis meses, o si le dice que no a un proyecto que se ve bien, pero cuyas repercusiones no se han evaluado.

La tranquilidad de tu negocio empieza con tomar buenas decisiones financieras.

¿Por dónde se empieza?

Por un número: cuánto se va a pagar de impuestos el mes que entra.

No hace falta la cifra exacta; basta un rango. Si la respuesta es «lo sabré cuando llegue la fecha», o incluso «cuando ya haya pasado», esa es la primera duda que conviene quitar, y para nosotros es de las más fáciles de resolver.

Esa pregunta se resuelve con un acompañamiento continuo. Hay negocios muy complejos, y sus números hay que verlos mes con mes; a algunos, más de una vez al mes. Un negocio evoluciona todo el tiempo, y su información también. Por eso, siempre es buen momento para revisar sus números con su contador.

Dicen que el dinero no da la felicidad. Por lo que midió el INEGI, tener ahorros tampoco garantiza la calma.

La calma llega cuando los números se conocen antes de la fecha. Y la felicidad es tener un equipo de contadores siempre disponible. A tres meses de cerrar 2026, todavía hay tiempo de conocer los números y tomar decisiones correctas.

¿Quieres saber cuánto pagarás de impuestos el mes que entra?

Platícanos tu caso.

asefi® Editorial · C.P. Erasto Chávez Fósil

Fuentes

Ahorro, tranquilidad y malestar físico. INEGI y CONDUSEF, Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, comunicado de prensa 385/24, 25 de junio de 2024: 16.5% de quienes tienen ahorros se siente completamente tranquilo de que su dinero ahorrado sea suficiente; 6.4% entre quienes no tienen; 34.9% reportó algún malestar físico a causa de su situación financiera. Reactivos 7.8.6 y 8.3 del cuestionario.

La duda pesa más que lo casi seguro. De Berker, Rutledge, Mathys, Marshall, Cross, Dolan y Bestmann (2016). Computations of uncertainty mediate acute stress responses in humans. Nature Communications, 7, 10996.

Horarios estables. Kesavan, Lambert, Williams y Pendem (2022). Doing Well by Doing Good: Improving Retail Store Performance with Responsible Scheduling Practices at the Gap, Inc. Management Science, 68(11), 7818-7836. Sueño: Williams, Lambert, Kesavan y colegas (2019), Stable Scheduling Study: Health Outcomes Report.

Las deudas abiertas. Ong, Theseira y Ng (2019). Reducing debt improves psychological functioning and changes decision-making in the poor. Proceedings of the National Academy of Sciences, 116(15), 7244-7249.

Sensación de control y salud. Hong, Lachman, Charles, Chen, Wilson, Nakamura, VanderWeele y Kim (2021). The positive influence of sense of control on physical, behavioral, and psychosocial health in older adults. Preventive Medicine, 149, 106612.

Prácticas de gestión en fábricas. Bloom, Eifert, Mahajan, McKenzie y Roberts (2013). Does Management Matter? Evidence from India. The Quarterly Journal of Economics, 128(1), 1-51.

Conducta, habilidad e ingreso. Consumer Financial Protection Bureau (2018). Pathways to financial well-being: The role of financial capability.

Sobre este texto

Este texto abre una colección sobre la relación entre quienes dirigen un negocio y sus números. Salvo la encuesta del INEGI, los estudios citados se hicieron fuera de México y no con dueños de negocio; llevarlos a nuestro terreno es una decisión editorial nuestra. Lo que sale del despacho es lo que hemos visto en veintinueve años. Cada cifra se revisó contra su fuente original el 29 de septiembre de 2026.